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Hacer que los invitados participen en la boda

En casi todas las bodas hay dos grupos: los que están dentro desde el primer minuto y los que pasan la noche en su silla. La diferencia rara vez es de carácter; casi siempre es que al segundo grupo nadie le dio un motivo concreto para levantarse.

Por qué «venid a bailar» no funciona

Una invitación sin encargo obliga al invitado a decidir por sí mismo si va a hacer el ridículo. Esa decisión no la toma nadie a gusto delante de ochenta personas. Un encargo se la quita: «fotografía a alguien que se esté riendo más fuerte que nadie» es una acción con final claro, y el camino hasta ahí pasa casualmente por media pista.

El plano de mesas decide más que el programa

Una mesa donde nadie se conoce se queda callada toda la noche, pase lo que pase en el escenario. Sentad en cada mesa al menos a dos personas que se conozcan bien y hablen con facilidad: serán el motor del resto. Y al revés: una mesa solo de amigos íntimos nunca se abre hacia fuera.

El cóctel es la hora desaprovechada

  • Todos están de pie, con una copa en la mano y el móvil accesible.
  • Todavía no hay programa que interrumpir.
  • La gente se mezcla porque no hay sitios asignados.
  • Ahí salen justo las fotos que después nadie hizo, porque no había ninguna tarjeta a mano.

Un aviso vale por diez carteles

Lo más eficaz no cuesta nada: pedid al DJ o a los testigos que expliquen una vez en la noche qué se puede hacer. Mejor justo antes del postre, cuando todos están sentados y escuchan. Bastan dos frases. Sin ese aviso, la mayor parte de cualquier actividad se queda sin usar, por bonitas que sean las tarjetas.

Misiones que los invitados sí hacen

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El concurso necesita marcador visible

Los puntos que nadie ve no son puntos. Si montáis un concurso de mesas, la clasificación tiene que aparecer en algún sitio: en la pantalla, en el móvil o al menos leída una vez en voz alta. El momento en que se dice el marcador por primera vez suele ser el momento en que las mesas calladas empiezan a participar.

Lo que os podéis ahorrar

  • Números que necesitan escenario y técnica: se caen en cuanto algo falla.
  • Todo lo que deje en evidencia a una persona: el daño dura más que la risa.
  • Juegos que dejan a los demás parados veinte minutos.
  • Varias actividades a la vez: entonces los invitados no eligen ninguna.

La mitad mayor de la lista de invitados

Un punto que las guías suelen saltarse: una parte de vuestros invitados no va a bailar ni a hacer misiones fotográficas, y está perfectamente bien. Para ese grupo funciona otra cosa: un mensaje de voz en el libro de firmas y un sitio con vistas a la pista pero lejos de los altavoces, para poder conversar. Participar no significa lo mismo para todos.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el mejor momento para el aviso?

Justo antes del postre, cuando todos están sentados y escuchan. Más tarde compite con la música; más temprano falta la mitad de la gente.

¿Por qué hay mesas que no participan?

Casi siempre porque allí no se conoce nadie. Dos personas habladoras por mesa cambian la noche más que cualquier programa.

¿Qué hacer con quien no quiere bailar?

Ofrecerle otra cosa en vez de insistir: un mensaje de voz en el libro de firmas y un sitio donde se pueda conversar.

¿Cuántas actividades conviene montar?

Una cada vez. Varias en paralelo hacen que los invitados no elijan ninguna.

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