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6 min de lectura

Qué hacer con las fotos de la boda después

La carpeta se llama «Boda», tiene dos mil fotos y se abrió por última vez hace siete meses. Es lo normal, no la excepción, y tiene una razón sencilla: dos mil fotos no son un recuerdo, son una tarea pendiente. Aquí está cómo convertir esa tarea en algo que realmente miréis.

El primer paso es descartar, no ordenar

De dos mil fotos, unas sesenta sostienen la noche entera. El resto son repeticiones, movidas y decoración sin gente. Pasadlas una vez y marcad solo aquellas en las que os detenéis, sin pensarlo y sin volver atrás. Lo que no os para en la primera pasada tampoco os parará en la tercera.

Un álbum impreso gana a cualquier carpeta

Un fotolibro de sesenta imágenes se mira de media más veces que una carpeta de dos mil, porque está en una estantería y no dentro de un menú. El esfuerzo es asumible: elegir, ordenar por hora, listo. Resistid la tentación de diseñar cada doble página: las fotos se sostienen solas, y un álbum a medias no se encarga nunca.

Con las fotos de los invitados funciona otra cosa

Las fotos de vuestros invitados están peor iluminadas y más cerca. Sirven menos para el álbum y más para todo lo que muestra personas: un collage por mesas, un vídeo corto, una copia por familia como agradecimiento. Esa separación —el fotógrafo para el álbum, los invitados para la gente— os quita de encima la decisión de qué foto va dónde.

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Cinco cosas que sí se acaban usando

  • Un fotolibro de sesenta imágenes, por orden cronológico.
  • Veinte copias en papel dentro de una caja: el formato que las visitas cogen con más facilidad.
  • Una foto enmarcada en grande. Una, no seis.
  • Un vídeo corto para el primer aniversario.
  • Una copia para los padres de cada lado, enviada por correo.

Lo que os podéis ahorrar

Una pared con doce lienzos envejece mal y ya no se puede cambiar. Un álbum de trescientas páginas se hojea una vez. Y todo lo que tenga que pasar «algún día» no pasa: si en las primeras cuatro semanas después de la boda no hacéis nada, lo más probable es que se quede en la carpeta.

La única cita que conviene ponerse

Reservaos una tarde, entre cuatro y seis semanas después de la boda. Antes no: estáis todavía con los agradecimientos y el orden. Después tampoco: se pierde el impulso. Esa tarde: elegir y encargar el álbum. Las dos cosas juntas llevan dos horas y deciden si volveréis a ver esas fotos alguna vez.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas fotos van en un álbum de boda?

Unas sesenta. Un álbum de trescientas páginas se hojea una vez; uno de sesenta imágenes se vuelve a abrir muchas.

¿Cuándo conviene hacer el álbum?

Entre cuatro y seis semanas después. Antes falta calma, después falta impulso, y entonces se queda en la carpeta.

¿Qué se hace con las fotos de los invitados?

Están más cerca y peor iluminadas: van bien para collages por mesas, un vídeo corto o copias de agradecimiento, y peor para el álbum.

¿Merece la pena un lienzo grande?

Una foto sí. Una pared de doce lienzos envejece mal y ya no se puede cambiar.

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